bicks dijo:
La pregunta es, ¿dónde está su cerebro? en los pies quizás o en el culo.
Buenísimo. ¿Para hablar con este tío a que hay que dirijirse? Yo con su culo no hablo eh?
Creo que sería mejor que el párrafo se copiara aquí para no darle mas audiencia a esa página.
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MICHAEL JACKSON. Érase un hombre a una nariz pegada
En una de sus múltiples operaciones de cirugía estética, a Michael Jackson le colocaron en la nariz un cartílago procedente de su oreja. El chaval que cantaba con sus hermanos ha pasado de Peter Pan a Capitán Garfio. Está claro que necesita un médico, pero no precisamente un cirujano estético
E. RODRÍGUEZ MARCHANTE/
Si no fuera completamente patético, hasta tendría gracia. Michael Jackson tiene la oreja en su nariz, según reveló uno de sus cirujanos plásticos. Un tal doctor Mang (a uno le suena más bien a doctor Fu-Manchú) asegura que en una de las múltiples operaciones de cirugía estética hubo que hacerle a Michael Jackson un implante del cartílago de su oreja en la nariz, porque estaba ya en las últimas después de tanto trajín rinoplástico con ella.
Aún se pueden ver por ahí algunas grabaciones de los Jackson Five, donde cinco (de ahí lo de «five») chavalotes negros cantan y bailan como si estuvieran contentos; y uno de ellos, apenas un crío, es Michael Jackson: de cara regordeta, benditamente negra y con la nariz como el puño de un herrero... De esa imagen de entonces a la que ofrece ahora, que parece recién llegado de Saturno, blancuzco como un oficinista de Oslo y con una sonrisa de supositorio puesto, hay una distancia demasiado larga para un simple ser humano... Probablemente Jackson ha tomado un atajo evolutivo para el que se hubiera necesitado varias generaciones: algo así como pasar de pez a pájaro sin arrastrarse antes unos cuantos millones de años por la orilla del río.
Según parece, la ciencia médica empezó a perder pie con Michael Jackson a partir de su álbum «Thriller», o sea, hace ahora veintidós o veintitrés años. «Entonces debiéramos haber parado con las operaciones», dice ahora este frankensteiniano doctor Mang. Francamente, visto ahora aquel fantástico vídeoclip del «Thriller», parece una premonición del propio Jackson, con aquellos finados harapientos que salían de la tumba y se movían a espasmos y calambres, como si se les hubiera pelado un cable. La verdad es que, desde entonces, ha cambiado mucho Michael Jackson, pero no sólo por el mapa de su cara, sino también por lo demás, por lo que hace, por lo que dice, por lo que canta y por la imagen que deja de sí mismo.
Su música ha ido a menos, entre otras cosas porque tiene demasiados frentes abiertos como ponerse tranquilamente a hacer estribillos y coreografías. De aquella espiga que bailaba como una gota de mercurio ya no hay ni el menor rastro; y de aquel tío que anunciaba un mundo más limpio, más ingenuo, más tierno y amable, pues lo que queda es una desconfianza atroz. De la foto de familia con los niños alrededor, a la foto de frente y perfil y una alerta debajo para cualquier niño: «cuidado con él». Ha pasado de Peter Pan al Capitán Garfio.
No hay modo de verle ya la gracia a lo de dormir dentro de una burbuja, a lo de la chorrada de la mascarilla y a lo de que nadie le roce ni le hable desde cerca. Tantas precauciones contra el mundo en que vive y contra todos los que vivimos en él son estúpidas, además de ofensivas. El aire que nos rodea (tal y como tiene dicho el poeta y vividor Manuel Alcántara) es solidario y en cuanto alguien llega a este mundo, inmediatamente le hace un hueco... Tan solidario que le hace hueco, incluso, a los merluzos que no quieren respirarlo abiertamente. La pregunta es: ¿Por qué alguien con tanto talento para la música y el baile como Michael Jackson ha llegado a convertirse en lo que es hoy? (y que conste que no sabemos exactamente lo que es hoy Michael Jackson ni en lo que puede llegar a convertirse con tanto proceso y tanto desahucio social y moral como le esperan). Pues, probablemente, de toda la tontería de Michael Jackson (no entramos en causas mayores ni penales) el menos culpable en el fondo sea él, que ha puesto toda su vida desde siempre en manos de terceros, y ésas sí que pringan.
Pero por volver a lo realmente sorprendente de este asunto y que dio origen a este artículo, si Michael Jackson tiene su oreja en la nariz..., ¿qué es realmente lo que tiene en donde debiera de estar su oreja?... ¿la rótula?, ¿un ojo?, ¿el dedo meñique?... Y una cuestión que asalta ineludible: ¿si uno quiere decirle muy claramente lo que piensa a Michael Jackson, a dónde se lo dice, a su nariz, a su rótula, su ojo o su dedo meñique? No sé, la impresión es que este hombre está necesitando un médico, pero que no sea, claro, ni el doctor Mang y, a ser posible, tampoco el de Maradona. Y perdónenos Quevedo la licencia del título.