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Empleados de Michael Jackson afirman que policía abusó al allanar ‘Neverland’
21 de agosto de 2004
SANTA MARIA, California (AFP).— Dos altos empleados de Michael Jackson afirmaron ayer en la Corte de Santa María, California (oeste), que la policía abusó de sus funciones cuando allanó la hacienda Neverland del cantante de pop, luego que un menor lo acusara de abuso sexual.
Joe Marcus, el gerente de la propiedad que Jackson tienen en Santa Bárbara, y Violet Silva, jefa de seguridad, indicaron en el tribunal que el pasado 18 de noviembre intentaron impedir a las autoridades policiales de Santa Bárbara que ingresaran a las zonas de la mansión no especificadas en la orden de allanamiento. Marcus aseguró que ese día cooperó con las autoridades, pero que se fijó bien de que éstas se limitaran a revisar las áreas permitidas. Cooperé con las autoridades porque no había “nada que esconder”, sostuvo. Cuando la policía ingresó en áreas como la oficina de Jackson y la librería donde están almacenadas decenas de cintas de video, que no estaban incluidas en la orden, “me opuse, pero ellos igual fueron a investigar”, dijo Marcus.
Ambos empleados indicaron que la policía les aseguró que les iban a entregar “una extensión” de la orden de allanamiento en los próximos días, pero eso nunca sucedió. El abogado de la acusación Gordon Auchincloss le preguntó a Marcus si él escondería o manipularía la verdad con tal de proteger a Michael Jackson, a lo que el gerente de Neverland respondió contundente que “no”.
Durante las audiencias de esta semana, la defensa de Jackson, encabezada por su abogado Thomas Mesereau, prevé demostrar que el fiscal de Santa Bárbara Thomas Sneddon y las autoridades de esa ciudad abusaron de sus funciones al allanar el pasado noviembre la propiedad del artista y la oficina de un detective, que trabajaba para Jackson.
El lunes pasado, Jackson sorprendió a sus fanáticos y a los medios al presentarse en el tribunal, cuando no tenía que hacerlo, el día en que Sneddon debía testificar sobre la legalidad de sus métodos para investigar las acusaciones de abuso sexual que emitió un niño el año pasado, que en el supuesto momento de los hechos tenía 12 años y estaba enfermo de cáncer terminal.
Los abogados creen que Sneddon violó el “privilegio de información confidencial entre cliente y abogado” al allanar la oficina del detective privado Bradley Miller, que en ese momento trabajaba para el que era entonces abogado del astro del pop, Mark Geragos. Por estas razones, la defensa cree que toda la evidencia recogida en la oficina de Miller y parte de la hacienda de “Neverland” debe ser devuelta y no podrá ser utilizada en el juicio.
Si la defensa convence al juez que Sneddon violó la intimidad entre cliente y abogado, la acusación estará en graves problemas para demostrar su caso, ya que la mayor parte de la evidencia con que cuenta para acusar a Jackson fue recogida de la oficina de Miller y la hacienda del músico.
El cantante sostiene desde el inicio del caso que Sneddon —quien también lo acusó de abuso sexual de un menor en 1993— está obsesionado por ponerlo detrás de las rejas. Según allegados de Jackson, la ira del fiscal aumentó cuando vio cómo en 1994 se le iba de las manos el juicio contra el músico luego que éste alcanzara un acuerdo millonario con la familia del niño que lo acusó.
El artista, padre de tres hijos, se declaró inocente de los 10 cargos que pesan en su contra, entre ellos abuso sexual, conspiración y secuestro y está en libertad bajo una fianza de 3 millones de dólares. De ser condenado, podría pasar su vejez en la cárcel.
21 de agosto de 2004
SANTA MARIA, California (AFP).— Dos altos empleados de Michael Jackson afirmaron ayer en la Corte de Santa María, California (oeste), que la policía abusó de sus funciones cuando allanó la hacienda Neverland del cantante de pop, luego que un menor lo acusara de abuso sexual.
Joe Marcus, el gerente de la propiedad que Jackson tienen en Santa Bárbara, y Violet Silva, jefa de seguridad, indicaron en el tribunal que el pasado 18 de noviembre intentaron impedir a las autoridades policiales de Santa Bárbara que ingresaran a las zonas de la mansión no especificadas en la orden de allanamiento. Marcus aseguró que ese día cooperó con las autoridades, pero que se fijó bien de que éstas se limitaran a revisar las áreas permitidas. Cooperé con las autoridades porque no había “nada que esconder”, sostuvo. Cuando la policía ingresó en áreas como la oficina de Jackson y la librería donde están almacenadas decenas de cintas de video, que no estaban incluidas en la orden, “me opuse, pero ellos igual fueron a investigar”, dijo Marcus.
Ambos empleados indicaron que la policía les aseguró que les iban a entregar “una extensión” de la orden de allanamiento en los próximos días, pero eso nunca sucedió. El abogado de la acusación Gordon Auchincloss le preguntó a Marcus si él escondería o manipularía la verdad con tal de proteger a Michael Jackson, a lo que el gerente de Neverland respondió contundente que “no”.
Durante las audiencias de esta semana, la defensa de Jackson, encabezada por su abogado Thomas Mesereau, prevé demostrar que el fiscal de Santa Bárbara Thomas Sneddon y las autoridades de esa ciudad abusaron de sus funciones al allanar el pasado noviembre la propiedad del artista y la oficina de un detective, que trabajaba para Jackson.
El lunes pasado, Jackson sorprendió a sus fanáticos y a los medios al presentarse en el tribunal, cuando no tenía que hacerlo, el día en que Sneddon debía testificar sobre la legalidad de sus métodos para investigar las acusaciones de abuso sexual que emitió un niño el año pasado, que en el supuesto momento de los hechos tenía 12 años y estaba enfermo de cáncer terminal.
Los abogados creen que Sneddon violó el “privilegio de información confidencial entre cliente y abogado” al allanar la oficina del detective privado Bradley Miller, que en ese momento trabajaba para el que era entonces abogado del astro del pop, Mark Geragos. Por estas razones, la defensa cree que toda la evidencia recogida en la oficina de Miller y parte de la hacienda de “Neverland” debe ser devuelta y no podrá ser utilizada en el juicio.
Si la defensa convence al juez que Sneddon violó la intimidad entre cliente y abogado, la acusación estará en graves problemas para demostrar su caso, ya que la mayor parte de la evidencia con que cuenta para acusar a Jackson fue recogida de la oficina de Miller y la hacienda del músico.
El cantante sostiene desde el inicio del caso que Sneddon —quien también lo acusó de abuso sexual de un menor en 1993— está obsesionado por ponerlo detrás de las rejas. Según allegados de Jackson, la ira del fiscal aumentó cuando vio cómo en 1994 se le iba de las manos el juicio contra el músico luego que éste alcanzara un acuerdo millonario con la familia del niño que lo acusó.
El artista, padre de tres hijos, se declaró inocente de los 10 cargos que pesan en su contra, entre ellos abuso sexual, conspiración y secuestro y está en libertad bajo una fianza de 3 millones de dólares. De ser condenado, podría pasar su vejez en la cárcel.