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Historia de una Carta: "¿Existe Santa Claus?"

Angie

Esto es MUY surrealista
Hoy ha aparecido un artículo interesante en "El Periódico", y me apetecía compartirlo aquí, para quien no conozca la historia y quiera leerla.
Copiado y pegado de www.elperiodico.es

"LA NAVIDAD RESUCITA LA PREGUNTA SOBRE SI LA FIGURA QUE MEJOR REPRESENTA LAS FIESTAS ES REAL O UNA FANTASÍA. EN 1897 UNA NIÑA NEOYORQUINA TUVO ESTA DUDA. UN PERIODISTA SE LA RESOLVIÓ.

ALBERT MONTAGUT / BARCELONA

"Papá, existe Santa Claus?"
Todos hemos formulado o escuchado esta pregunta en alguna ocasión. Nos hemos preguntado si el bonachón de las barbas blancas y las ropas rojas ribeteadas de armiño que visita las casas por Navidad existe realmente, o si se trata de un fábula que ha ido creciendo con el incansable e ilusionado esfuerzo de generaciones y generaciones de mujeres, hombres y niños occidentales.
Hay mucha gente que opina que Santa Claus existe. Y no son precisamente niños.
Cada año, la ilusión de Santa Claus, o Papa Noël, como se prefiera, estalla y se expresa de diferente manera según las familias y los países. La ilusión o la creencia en la existencia de Santa Claus es el reflejo de los mejores instintos que poseen los humanos. Y la Navidad es el momento en que esos instintos afloran en muchos casos empujados por la ilusión y en otros, por qué habría que ocultarlo, por el márketing.
Estos días, como sucede cada año desde tiempo inmemorial, miles y miles de niños preguntarán a sus padres sobre la verdadera identidad de Santa Claus. Muchos padres afrontarán la respuesta optando por la cruda realidad, en un intento de ser sinceros, cuando la verdad es que podrían optar por una respuesta igualmente sincera, pero cargada de intención.
Hace mucho, mucho tiempo, y para ser exactos, el 21 de septiembre de 1897, The Sun, un periódico de Nueva York, la raíz del renacido The New York Sun, publicaba la respuesta del diario a una carta enviada al director por una niña de 8 años que respondía al nombre de Virgina O'Hanlon. La pequeña, que vivía en el 115 Oeste de la calle 95, en el elegante Upper West Side de Manhattan, preguntaba algo tan elemental a The Sun como: "¿Existe Santa Claus?"

Una cuestión comprometida

La carta de Virginia era muy corta, como corresponde a una niña, pero no por ello dejaba de ser comprometedora para el director del diario. Virginia escribió:
"Estimado director: Tengo 8 años. Algunos de mis amiguitos dicen que Santa Claus no existe. Mi papá me ha dicho que: 'Si lo ves en el Sun es que existe' Por favor, dígame la verdad; ¿existe Santa Claus?".
Francis Pharcellus Church fue el editorialista al que le tocó responder a la niña. Durante más de un siglo, su texto ha sido una de las bases más sólidas para mantener viva la ilusión de Santa Claus en Estados Unidos y la perfecta inspiración para millones de padres comprometidos por las preguntas de sus hijos.
Este año, como ha venido ocurriendo desde 1897, el texto de la respuesta de Church se reproducirá en muchos periódicos de EEUU. Internet está lleno de referencias a esta historia.
El que sigue es el texto íntegro de aquella respuesta de The Sun:

"Virginia, tus amiguitos se equivocan. El escepticismo de una época escéptica les ha afectado. Sólo creen lo que ven. Piensan que todo lo que no sea comprensible por sus pequeñas mentes no puede ser. Todas las mentes, Virginia, tanto si son adultas como infantiles, son pequeñas. En este gran universo nuestro, el hombre, su intelecto, no es más que un insecto, una hormiga, si se compara con el mundo ilimitado que tiene ante sí, si se mide por una inteligencia capaz de captar toda la verdad y el conocimiento."

"Sí Virginia, Santa Claus existe. Es tan cierto como que existen el amor, la generosidad y la lealtad; y ya sabes que abundan y le proporcionan a tu vida la mayor belleza y alegría. ¡Ay! ¡Qué triste sería el mundo si no existiera Santa Claus! Sería tan deprimente como si no hubiera Virginias. Porque entonces no conoceríamos la fe de los niños, ni la poesía, ni la fantasía que hace tolerable esta existencia. No podríamos disfrutar, excepto de lo que pudiéramos sentir y ver. Se apagaría la luz eterna con la que la infancia ilumina el mundo."

"¡No creer en Santa Claus! ¡También podrías no creer en las hadas! Podrías hacer que tu papá contratara a hombres que, en Nochebuena, vigilaran todas las chimeneas para atrapar a Santa Claus; pero aunque no lo vieran descendiendo por una de ellas, ¿eso qué probaría? Nadie ve a Santa Claus, pero eso no quiere decir que Santa Claus no exista. Las cosas más reales del mundo son aquellas que ni los niños ni los adultos podemos ver. ¿Has visto alguna vez a un hada bailando en un prado? Por supuesto que no, pero eso no prueba su inexistencia. Nadie puede concebir o imaginar todas las maravillas del mundo que se mantienen ocultas o son invisibles."

"Rompe el sonajero y mira lo que produce el sonido en su interior, pero hay un velo que cubre el mundo oculto que ni el más fuerte de los hombres, ni siquiera la unión de la fuerza de todos los hombres más fuertes que hayan existido, podría romper. Sólo la fe, la fantasía, la poesía, el amor y el encantamiento pueden correr esta cortina y ver e imaginar la belleza y la gloria divinas que hay al otro lado. ¿Es real todo esto?
Ah, Virginia, en todo este mundo no hay nada más real y perdurable. ¡Santa Claus no existe! ¡Dios mío! Está vivo y vivirá para siempre. Dentro de mil años, Virginia, más aún, dentro de 10 veces 10.000 años, seguirá llevando la felicidad a los corazones de los niños."


Church, que antes de ingresar en The Sun como editorialista había sido corresponsal en la guerra de secesión para The New York Times y fundador de The Army and Navy Journal, era hijo de un pastor baptista. Era un hombre muy sarcástico, pero cuando su director le hizo el encargo de escribir el editorial supo desde el primer momento que tenía que contestar a Virgina sin ambigüedades.
El editorialista falleció en 1906 y hasta después de su muerte no se hizo público que él había sido el autor del editorial de respuesta a Virginia. El Sun publicó su texto año tras año hasta la desaparición del periódico, en 1949, pero sus frases han resultado ser inmortales.
La pequeña Virgina era hija de Philip O'Hanlon, médico del Departamento de Policía de Nueva York. La historia explica que Virginia vivió toda su vida bajo la influencia del editorial de Church. En 1910 se graduó en Historia del Arte en el Hunter College y un año después alcanzó un master en Columbia University, lo que le permitió iniciar una carrera como profesora en una escuela de Nueva York, de la que llegó a ser directora. Virginia, que compartió su ilusión por Santa Claus con miles de niños, falleció el 13 de mayo de 1971, a los 81 años en una residencia de ancianos de Valatie, en Nueva York.

Nuestra parte oscura

Church y O'Hanlon fueron ajenos a las guerras actuales, las mareas negras, la insolidaridad, el desequilibrio mundial que está provocando la globalización, el hambre infantil, el tráfico de seres humanos, el sida... Desde 1897 nuestra sociedad ha cambiado y hoy tiene planteados demasiados problemas, en su mayoría fruto de nuestra parte más oscura.
No analicemos aquí y ahora ese lado oscuro, ni tampoco el lado comercial de la Navidad, ni enfrentemos la figura de Santa Claus con la de los Reyes Magos. Dejemos esos debates tan necesarios para otra ocasión y para otras páginas. Disfrutemos hoy de las fiestas y conservemos las palabras escritas por Church. Disfrutemos de la ilusión mientras nos quede un poco de ella, y compartámosla con todos los que nos rodean, y en especial, con quienes por una u otra razón dejaron de creer en Santa Claus."
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Es bonito, ¿verdad?:eek:
Hace tiempo vi una referencia a la carta enviada al The Sun en una película navideña. Seguramente Church no imaginaba que sus palabras tendrían ese impacto y perdurarían a lo largo de los años inspirando a tanta gente. El texto que ofreció como respuesta a la curiosidad de aquella niña, contiene un mensaje universal que no ha perdido su esencia a través del tiempo, y es que Santa Claus (o Papa Noel) existirá siempre y cuando perdure esa ilusión.
Destacaría especialmente el apunte del autor en las últimas líneas del artículo; hay que apreciar esa otra lectura que va más allá de si el personaje en cuestión existe en sí mismo.
Espero que el tema os haya gustado, lo dedico especialmente a todos aquellos que a pesar de todo, siguen conservando un corazón lleno de sueños. ;)

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¡Feliz Navidad!
 
Muchas gracias Angie por compartirlo.:)

La navidad me deprime un poco porque me hace pensar q me hago mayor.:(

Quisiera ser niño para siempre,creer en los Reyes Magos,en Papa Noel y en el ratoncito Perez con la misma fuerza con la que lo hacía de crio. Mantener esa ilusión que tienen los niños por las fiestas,los juguetes o las cenas familiares.


Antes hechaba de menos la Navidad durante buena parte del año y me invadían los nervios semanas antes de que llegara. Ahora es una época más del año. Solo es otra fiesta.:lloratris


Es cierto q con los años he perdido ilusión por ciertas cosas pero la sigo manteniendo en el amor,la amistad o la familia.

Creo q es ese el verdadero espíritu de la Navidad y de la vida en sí.

Santa Claus existe. Eso seguro. Existe en el corazón de cada niño y de cada adulto que quiere seguir siendolo y mantiene vivo en su interior aquella inocencia y buena intención hacia los demás.

Espero que el tema os haya gustado, lo dedico especialmente a todos aquellos que a pesar de todo, siguen conservando un corazón lleno de sueños. ;)

Me encantó el post linda.:muac:

Sin sueños estaríamos muertos. :eek:
 
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