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Los Angeles, Estados Unidos (2 julio 2004).- Marlon Brando, el actor que revolucionó la interpretación dramática con su trabajo en las películas Un tranvía llamado deseo y Nido de ratas, y creó el personaje legendario de Don Vito Corleone en El Padrino, ha muerto a los 80 años, dijo su abogado.
Brando murió el jueves en un hospital no identificado de Los Ángeles, dijo su abogado David J. Seeley, y agregó que la causa de la muerte no sería divulgada. "El actor cuidaba celosamente su privacidad'', dijo el letrado.
El actor, cuya conducta imprevisible lo hacía tan fascinante en la pantalla como fuera de ella, fue aclamado como el mejor intérprete dramático de su generación, ganó dos veces el premio Óscar e influyó en algunas de las figuras más destacadas de la siguiente generación cinematográfica, tales como Al Pacino, Robert De Niro y Jack Nicholson.
En Streetcar, Brando encarnó con vehemencia inolvidable el personaje brutal de Stanley Kowalski; en The Waterfront hizo de Terry Malloy, el papel que le ganó su primer premio de la Academia, y el The Godfather fue el artero Corleone, jefe supremo de una familia de la mafia.
En su vida privada, el actor solía ser tan rebelde como en la pantalla y su imagen podía causar pesadillas a cualquier ejecutivo de Hollywood.
Cientos de artículos se escribieron acerca de su exceso de peso, sus muchas relaciones románticas y sus tres matrimonios, su respaldo a los aborígenes norteamericanos y otras causas más o menos célebres, sus batallas con los productores y directores de sus películas y su refugio en una isla de Tahití.
Su acto de rebeldía más famoso fue su negativa a aceptar en 1973 el Óscar de mejor actor por su trabajo en The Godfather. En lugar de asistir a la ceremonia para aceptar el premio, Brando envió a una mujer que se identificó como Sasheen Littlefeather, para que leyese una diatriba acera del tratamiento acordado por Hollywood a los aborígenes estadounidenses; discurso que fue abucheado.
La vida privada de Brando se tornó trágica en 1990, cuando su hijo fue hallado culpable de asesinar al novio de su media hermana, Cheyenne Brando. Cinco años más tarde, Cheyenne se suicidó debido a la depresión ocasionada por el asesinato.
No obstante, el persistente escrutinio de la atención pública no obligó al actor a modificar su conducta.
"Soy como soy'', declaró una vez. "Y si tengo que darme cabezazos contra una pared para seguir siendo fiel a mí mismo, me los daré''.