Mi nombre es Manuela Cornejo Flores, presido el Comité de Solidaridad con Oriente Próximo y desde hace 12 años venimos trabajando en el Kurdistán Sur, ubicado en el Norte de Irak, en la reconstrucción de las miles de aldeas destruidas no sólo por Sadam Hussein sino, también, por los aliados en su defensa de la población kuwaití e iraquí.
He tomado la decisión de expresar mi tristeza, desazón, incomprensión y frustración públicamente ante la frialdad, indiferencia y despreocupación con que se está anunciando el bombardeo masivo, la GUERRA, contra la tierra y las gentes árabes, turcomanas, asirias, kurdas… que cohabitan en Irak. Durante mis 12 años de trabajo he visto como regularmente los aliados, representados por el ejército turco en la zona, vienen dando toques de atención con incursiones armadas y bombardeos “no masivos” pero sí intensos y destructivos, no a Sadam Hussein, sino a las gentes y tierra iraquí oprimida, no sólo por Sadam Hussein sino por el embargo internacional que, desde 1991, vienen padeciendo, no Sadam, sino la población civil.
Durante 12 años, las organizaciones no gubernamentales internacionales, coordinadas por Naciones Unidas, con el apoyo económico de nuestros gobiernos , hemos intentado reparar el terrible error que los aliados cometieron en 1991 cuando en defensa de un “pueblo”: el petrolífero kuwaití, engañando a otro: el olvidado y castigado kurdo, destruyeron al supuesto agresor: el orgulloso iraquí. Durante 12 años, los expatriados internacionales hemos acogido e intentado dar respuesta a los cientos de miles de desplazados internos y refugiados árabes, kurdos, asirios, turcomanos… que produjo la liberación del “pueblo kuwaití”.
La población kurda, árabe, turcomana, asiria, sufridores de los delirios de su presidente, confiando en la promesa de liberación de su represor, Sadam Hussein - antiguo amigo y aliado de los Estados Unidos de América, hasta Julio de 1990, en su lucha por liberar del islamismo al pueblo iraní - se revelaron y se unieron en apoyo de los libertadores. Sin embargo, éstos bombardearon, sin discriminación, las casas que los cobijaban, las tierras que los alimentaban, las industrias en las que trabajaban, etc.. La liberación se tradujo en destrucción socio-económica y de infraestructuras, en un embargo internacional, en miles de desplazados y refugiados tanto internos como externos y en el refortalecimiento de un presidente paranoico. Los Estados Unidos de América defendieron la anexión de una de sus fuentes petrolíferas: Kuwait, pero ni liberaron al pueblo kuwaití que sigue oprimido y cada vez más endeudado a causa de los deseos del Amir Sheik Jaber Al-Ahmed Al-Jaber Al-Sabah ni al pueblo kurdo ni al pueblo árabe, ni al pueblo turcomano, ni al pueblo asirio,… que continúan bajo control del, reitero, el antiguo amigo y aliado estadounidense Sadam Hussein.
Los Estados Unidos de América ganaron su batalla pero perdieron su credibilidad como benefactores del mundo. Porque las guerras de liberación, democratización…, que emprenden los Estados Unidos de América y sus “allegados”, no nos engañemos, no buscan el bienestar de la población que las sufre sino la explotación, control y disposición de sus riquezas naturales. Los Estados Unidos de América y sus “allegados” defendieron su suministro de petróleo y, paralelamente, se aseguraron un suministro continuo y regalado del mismo mediante la imposición de un “embargo internacional” a los pueblos que habitan el territorio de Irak.
Doce años, 12, que los pueblos de Irak, sufriendo la carencia de alimentos, agua, medicamentos, alojamiento, servicios mínimos, etc., impuesto por sus supuestos libertadores, luchan arduamente por sobrevivir y reconstruir su modus vivendi. Doce años, 12, para analizar, desde la penuria, la desesperanza, el rechazo, lasitud y desinterés internacional, las razones de su existencia y desgracia. Y, una vez, perdida la fe en la humanidad se tiende a buscar la respuesta en el “Más Allá", en Oriente Próximo, representado por el Islam. El Islam que tiene como uno de sus pilares el Zakah que viene a paliar la penuria y que brinda esperanza, interés, compasión y clemencia para los creyentes y que, obviamente, a cambio de estos beneficios en cielo y tierra exige otras contraprestaciones. Doce años, 12, que vienen a culminar en una amenaza de guerra que no vendrá a liberar a los pueblos de Irak, ni reparará el dolor causado por los muertos del 11 de Septiembre de 2001, ni erradicará la frustración que producen las agresiones externas, ni servirá de ejemplo a aquellos que luchan por sus creencias político-religiosas particulares o generales en todo el mundo, etc.
Tal vez el injustificado bombardeo masivo de la población que reside en Irak venga a legitimar lo expresado en algunas de las suras del Noble Corán y/o de la Sagrada Biblia 105. Sura del Elefante: ¿ No has visto lo que hizo tu Señor con los del elefante? ¿Acaso no hizo que su estratagema fracasara, enviando contra ellos pájaros en sucesivas bandadas, que les arrojaban piedras de arcilla dejándolos como paja carcomida? La anunciada guerra, tal vez, reduzca la galopante recesión económica no sólo de los Estados Unidos de América sino de los de la Unión Europeo.
La anunciada Guerra, en la que no habrá vencedor ni vencido sino perdedores, sí causará Muerte, Destrucción, Dolor, Rencor, Fanatismo y Venganza. Desistan y no disfracen la intervención, no consentida ni deseada por la población que va a resultar perjudicada, enarbolando la bandera de la libertad y la justicia.
Manuela Cornejo Flores (Comité de Solidaridad con Oriente Próximo)